La inestabilidad de la vida afectiva- familiar por la cultura de lo provisional,

el individualismo que considera cada componente de la familia como un islote aislado y el ritmo de vida actual, junto con las dificultades para conciliar vida familiar y laboral, son graves trabas para el desarrollo emocionalmente inteligente de nuestros hijos.

Los padres deben buscar espacios de comunicación con los hijos; momentos en los que hablar y fomentar la confianza para educar en la superación de conflictos.

La Familia es la primera escuela de valores. Los padres tenemos una enorme responsabilidad en el desarrollo de la autoestima de nuestros hijos, ayudando al control del deseo inmediato. Educando a posponer, les enseñamos a ser dueños de sí mismos, a ser libres ante sus propios impulsos y les ayudamos a madurar en la formación de la voluntad, la motivación y los logros, que hacen fortalecer el autoconcepto de nuestro hijo.

No exasperemos a nuestros hijos en el ideal de perfección que nos impone la sociedad. Consigamos un espacio en el que los hijos puedan expresar frustraciones y temores.

La neurociencia nos enseña la importancia de las experiencias diarias en los niños en el modelado de sus circuitos cerebrales, marcando el desarrollo de la inteligencia emocional. Eduquemos a nuestros hijos para dominar sus emociones y gestionar su vida interior.

Antonio Cantos, Psicólogo Sanitario del Hospital Parque Vegas Altas y del Hospital Quiron Clideba (Badajoz).

 

 

 

 

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1 comment

Jose barquero

posted by Jose barquero Sunday, 13 October 2019 09:31

Buen articulo

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